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TikTok y los jóvenes: una adicción silenciosa que pone en peligro su futuro.

Niña escribiendo en su móvil junto a un cuaderno y reloj en la cocina; mujer de fondo con taza.

Los vídeos parecen inofensivos. Los minutos se convierten en horas. El sueño se reduce.

Un nuevo estudio español pone cifras a un hábito diario que muchas familias ya observan. Uno de cada cinco adolescentes se considera «usuario de riesgo» en TikTok, al pasar más de dos horas al día en la aplicación. La investigación, publicada el 7 de enero de 2025 en una revista de Nature Portfolio, analiza cómo el tiempo en la plataforma se relaciona con el autocontrol, la conexión social y la resiliencia emocional.

Lo que encontró el nuevo estudio español

Investigadores de la Universitat Pompeu Fabra y la Universitat Oberta de Catalunya encuestaron a adolescentes de toda España. Se centraron en TikTok porque su diseño favorece el consumo pasivo. La app exige poca escritura, poco diálogo y ofrece un bucle infinito de señal-recompensa. En esta muestra, alrededor del 20% de los jóvenes superó el umbral de dos horas diarias que, en estudios previos, se ha asociado a riesgos para la salud mental.

Uno de cada cinco adolescentes españoles pasa más de dos horas al día en TikTok, un nivel vinculado a un mayor riesgo psicológico en investigaciones anteriores.

Las chicas parecieron estar más expuestas que los chicos. Aproximadamente el 24,37% de las chicas informó de un uso diario superior a dos horas, frente al 15,45% de los chicos. Esta brecha sugiere hábitos distintos y presiones diferentes según el género.

Las chicas hacen más scroll; los chicos eligen otros feeds

La composición del feed difiere según el género. Los chicos reportaron más contenido de videojuegos y deporte profesional. Las chicas reportaron más moda y belleza. Estas preferencias reflejan estereotipos fuera de la pantalla y condicionan lo que el algoritmo sirve a continuación. Cuando un feed se estrecha, la novedad disminuye mientras la exposición se mantiene alta, lo que puede intensificar el scroll repetitivo.

Por qué TikTok se siente más «pegajoso» que otras apps

TikTok premia el consumo rápido y pasivo más que la conversación. Los vídeos cortos llegan en una secuencia muy cerrada. La página «Para ti» aprende deprisa y se adapta en cuestión de minutos. Cada deslizamiento ofrece la posibilidad de un clip mejor: un ejemplo clásico de programa de recompensa variable. La fricción mínima mantiene vivo el bucle. Menos comentarios y menos mensajes directos implican menos tiempo creando o reflexionando. Ese equilibrio inclina la atención hacia mirar, no hacia relacionarse.

Tres señales de bienestar digital

El equipo puntuó tres indicadores en una escala de cinco puntos. A pesar del uso intensivo, los adolescentes se dieron notas moderadas, lo que puede ocultar tensiones tempranas.

  • Gestión del tiempo: media 3,22
  • Resiliencia emocional ante el contenido: media 3,31
  • Conexión social y comunitaria: media 3,64
Indicador Puntuación media (0–5)
Capacidad de limitar el tiempo 3,22
Resiliencia emocional 3,31
Conexiones y comunidad 3,64

Estas cifras pueden parecer tranquilizadoras a primera vista. El desglose por tiempo de uso cuenta una historia más nítida.

Tiempo de uso y pérdida de control

Cuanto más usaban la app los adolescentes, menos control decían tener. Quienes superaban las dos horas al día valoraron su capacidad de poner límites en 2,93. Los adolescentes que usaban TikTok menos de 10 minutos al día puntuaron 3,53 en esa misma medida. Esa diferencia apunta a la formación de hábito, no solo a una preferencia.

El uso diario intensivo se correlaciona con un menor control del tiempo: 2,93 frente a 3,53 entre los usuarios ligeros.

Riesgos para la salud mental señalados por investigaciones previas

Estudios anteriores en distintas plataformas han vinculado más de dos horas diarias de redes sociales con una menor autoestima y una peor valoración de la propia salud mental. Los investigadores también señalan mayor estrés y una mayor probabilidad de ideación suicida en algunos grupos. La correlación no equivale a causalidad, pero el patrón se repite con frecuencia. La pérdida de sueño, la comparación social y la exposición a contenido desencadenante influyen.

Medidas políticas y ajustes de producto a vigilar

Los reguladores han empezado a examinar las mecánicas de engagement. En Francia, TikTok retiró su programa Lite Rewards tras la presión europea por funciones que empujaban a ver durante más tiempo. El estudio español pide auditorías periódicas de los algoritmos de recomendación y más transparencia. El proyecto se enmarca en un esfuerzo nacional para impulsar la alfabetización digital y reducir el estigma en torno a la salud mental entre adolescentes.

Los investigadores piden auditorías del algoritmo, programas educativos y apoyo familiar adaptado para frenar el uso compulsivo sin aislar a los adolescentes.

Lo que familias y centros educativos pueden probar ya

El cambio funciona mejor cuando reduce la fricción en los momentos adecuados del día. Los ajustes ayudan, pero las rutinas sostienen el peso. Estos pasos añaden «barandillas» sin avergonzar a los adolescentes.

  • Mantener los dormitorios libres de móviles después de apagar la luz; cargar los dispositivos en la cocina.
  • Usar un límite diario de 60–90 minutos para apps de vídeo corto, dividido en dos o tres sesiones pequeñas.
  • Desactivar la reproducción automática cuando sea posible; si no, establecer una regla de «pausa tras dos deslizamientos» para romper el bucle.
  • Anclar el visionado después de tareas importantes: primero los deberes, luego 20 minutos de vídeo.
  • Priorizar la creación frente al consumo una vez al día: grabar, editar o guionizar un clip en vez de solo mirar.
  • Depurar el feed mensualmente: silenciar o mantener pulsado «no me interesa» en temas que disparan la ansiedad.
  • Añadir rendición de cuentas entre iguales: amigos que comparten capturas del tiempo de pantalla diario cada viernes.

Un reinicio sencillo de 7 días

  • Día 1: Medir un día normal sin cambios. Anotar la hora de acostarse y el estado de ánimo al despertar.
  • Día 2: Fijar un límite diario de 90 minutos en la app y un tope de 20 minutos por sesión.
  • Día 3: Sacar el cargador del móvil del dormitorio. Usar un despertador analógico.
  • Día 4: Sustituir la última sesión antes de dormir por música o lectura durante 15 minutos.
  • Día 5: Podar el feed. Eliminar 30 cuentas que añaden presión o impulsan el visionado compulsivo.
  • Día 6: Crear un clip corto o una historia de fotos en vez de mirar durante 20 minutos.
  • Día 7: Revisar sueño, estado de ánimo y concentración. Ajustar límites y mantener dos cambios que funcionaron mejor.

Cómo interpretar las métricas detrás de «adicción»

Los clínicos evitan etiquetas usadas a la ligera. Aun así, la ciencia del comportamiento ofrece pistas. El uso pasivo, junto con señales frecuentes y recompensas variables, fortalece el hábito. Picos regulares de novedad entrenan al cerebro a buscar otro deslizamiento. Cuando las valoraciones de control bajan a medida que sube el tiempo, el patrón se parece menos a una elección libre y más a un bucle.

Términos clave, en palabras sencillas

  • Consumo pasivo: ver sin crear, comentar o enviar mensajes.
  • Doomscrolling: seguir viendo contenido negativo o estresante, especialmente tarde por la noche.
  • Auditoría del algoritmo: revisión independiente de cómo se generan las recomendaciones y de cómo moldean la conducta.

Cuándo buscar ayuda adicional

Las señales de alerta se acumulan rápido: bajan las notas, el sueño se reduce, se saltan comidas o aparece irritabilidad cuando se ponen límites. Si un adolescente oculta dispositivos, pierde interés por aficiones fuera de pantalla o insinúa autolesiones, contacta con un profesional sanitario. Los centros educativos pueden apoyar ofreciendo espacios sin dispositivos, enseñando alfabetización mediática y revisando sueño y estado de ánimo en las tutorías u orientación.

Qué significa esto para el futuro cercano

El atractivo de TikTok no desaparecerá con un nuevo límite en la app. Las plataformas seguirán optimizando el vídeo corto. Las próximas mejoras pasan por mejores valores predeterminados, datos claros sobre cómo funcionan los feeds y rutinas sencillas que protejan el sueño y la concentración. Las familias pueden hacer pequeños experimentos, registrar resultados y quedarse con lo que funciona.

El proyecto español avanza ahora hacia herramientas para adolescentes y docentes: planes de clase sobre conciencia algorítmica, talleres de creación de contenido con límites, y líneas de asesoramiento para madres y padres. Estas medidas no combaten la atención solo con fuerza de voluntad. Cambian el contexto, y eso cambia el hábito.

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