A bottle, a tub, a slippery sheet of film-cada uno marcado con un número que se supone que debemos descifrar en tres segundos delante del contenedor. Pero lo que susurra ese triángulo y lo que acepta tu ciudad no siempre cuentan la misma historia.
Es tarde, la cocina está en silencio, y enjuago a tientas un envase de hummus. El código dice «5» dentro de las flechas, la tapa dice «1», y el precinto es un misterio crujiente que se deshace entre los dedos mojados. El contenedor es un juez silencioso. Con el nudillo, hago scroll en la página de reciclaje de mi municipio y encuentro normas extrañamente específicas: «solo botellas y garrafas», «no plástico negro», «tapas puestas»… mientras el envase parece hablar otro idioma por completo. Me imagino una cinta transportadora a kilómetros de distancia, sensores disparándose, chorros de aire soplando, mil casi-aciertos. ¿Y ese triángulo diminuto? Tiene un secreto.
El triángulo no es una garantía
Esos números se llaman Códigos de Identificación de Resinas (RIC, por sus siglas en inglés). No dicen «reciclable»; dicen «de qué plástico está hecho». Y ya está. Un «1» suele ser PET, un «2» es PEAD/HDPE, un «5» es polipropileno, y así sucesivamente, hasta el «7» para mezclas “cajón de sastre”. Tu planta local decide qué puede clasificar, limpiar y vender este mes, según el mercado y la maquinaria. Así que el triángulo es más una matrícula que un semáforo en verde.
Piensa en dos «1». Una botella transparente de refresco suele ser bienvenida en la mayoría de programas de recogida selectiva porque es PET uniforme y con una forma que las máquinas reconocen. Una bandeja tipo “clamshell” de charcutería también puede ser PET y aun así acabar rechazada: las piezas planas y endebles tienden a “patinar” por las cintas y colarse en la fracción de papel. Un número, dos destinos. Eso no es que tú “recicles mal”. Es que el sistema funciona con matices.
Piensa en el reciclaje como logística más economía. Las plantas de clasificación no solo necesitan el plástico correcto; lo necesitan en la forma, el color y el grado de limpieza adecuados, y en volúmenes suficientes como para venderlo. Los plásticos negros suelen confundir a los clasificadores ópticos. Los colores oscuros bajan el valor de reventa. Los restos pegajosos atascan la maquinaria. El código ayuda, sí, pero la forma, el tamaño, los aditivos y las etiquetas importan igual o más. El reciclaje es un mercado, no un truco de magia.
Cómo descifrar el plástico cuando vas con prisa
Usa un filtro rápido: la forma antes que el número. Si tu municipio permite «botellas, garrafas y botes», piensa en envases rígidos con un cuello más estrecho que la base: garrafas de leche, champú, refrescos. Muchos lugares ya aceptan «tarrinas y tapas», especialmente las #5 (yogur, margarina), pero varía. El film fino -bolsas de pan, envoltorios, sobres acolchados- suele ir a puntos de recogida en tiendas, no al contenedor de la calle. El número es la segunda comprobación, no la primera.
Todos hemos tenido ese momento en que una bandeja rara de plástico nos mira y nos reta a adivinar. Si dudas, ve a la guía A–Z de tu ayuntamiento o a una app nacional y busca el artículo exacto, no solo el código. Tira a la basura cualquier cosa más pequeña que una tarjeta de crédito: lo diminuto se cuela por las rejillas. Enjuaga rápido y sacude para secar: no hace falta montar un drama con el lavavajillas. Seamos sinceros: nadie hace esto a diario.
Evita la bolsa de plástico. Los reciclables deben ir sueltos, porque lo embolsado a menudo se descarta entero por seguridad. Deja las tapas puestas si tu programa lo indica: las tapas sueltas son demasiado pequeñas, pero unidas al envase pasan el circuito. El plástico negro, el poliestireno expandido y los envases tipo pouch multicapa suelen suspender la “prueba” de clasificación en la recogida selectiva. Y una verdad más: los números identifican la resina, no la reciclabilidad.
«Las flechas que persiguen no son una promesa, son un código de material», dice un coordinador municipal de reciclaje con el que hablé. «Si la gente clasifica por forma y revisa las normas locales una vez por temporada, la contaminación baja rápido».
- Busca “botellas, garrafas y botes”.
- Enjuaga rápido; tapas puestas si se permite.
- Que vaya suelto: nada de bolsas de plástico dentro del contenedor.
- Lleva films finos y envoltorios a puntos de recogida en tiendas.
- Si dudas, usa la guía A–Z de tu ayuntamiento.
Lee el código y luego “lee el entorno”
El código te da pistas; las normas de tu comunidad cierran el trato. Una garrafa de leche #2 casi siempre entra. Una bandeja de espuma #6 casi siempre queda fuera. Una tarrina #5 puede aceptarse este año y quedar apartada el siguiente si desaparece el comprador de ese fardo. Eso no es greenwashing; es la realidad desordenada de la oferta, la demanda y una maquinaria que solo puede llegar hasta cierto punto.
Aquí tienes un decodificador rápido para llevar en la cabeza. #1 PET: las botellas suelen ir bien; las bandejas planas son dudosas. #2 PEAD/HDPE: botellas y garrafas son las “alumnas aventajadas”. #5 PP: tarrinas y algunas tapas van al alza; consulta lo local. #3 PVC y #6 PS: normalmente no en recogida a pie de calle. #4 PEBD/LDPE y #7 «otros»: films finos a puntos de recogida; las resinas mezcladas son una incógnita. Si recuerdas una sola regla, que sea esta: el triángulo no es un sí: lo es la lista de tu programa.
Cada vez que eliges el envase más simple -la botella transparente en lugar del pouch complejo- haces que todo el sistema funcione un poco mejor. Los pequeños hábitos se expanden. Comparte con un vecino tu lista local de “sí”. Pregunta a tu marca favorita por qué su tapa es negra si la tarrina se recicla sin problema. Estas preguntas pequeñas cambian el envasado más rápido que los carteles.
| Punto clave | Detalle | Interés para el lector |
|---|---|---|
| RIC vs reciclabilidad | Los números 1–7 identifican el tipo de resina, no su aceptación | Evita el “wish-cycling” y las cargas rechazadas |
| La forma manda sobre el código | Botellas/garrafas se clasifican bien; los planos y piezas pequeñas no | Decisiones más rápidas en el contenedor, menos errores |
| Mandan las normas locales | Mercados y maquinaria varían según ciudad y año | Hace que tu esfuerzo cuente donde vives |
Preguntas frecuentes
- ¿Qué significan los números 1–7 en el plástico? Son Códigos de Identificación de Resinas (RIC) que indican el polímero: PET (#1), PEAD/HDPE (#2), PVC (#3), PEBD/LDPE (#4), PP (#5), PS (#6) y «otros/mezclados» (#7). No prometen reciclaje en la recogida selectiva.
- ¿Todo lo que tiene el triángulo es reciclable? No. El triángulo es solo el símbolo del código. Tu programa local decide qué formas y resinas puede clasificar y vender.
- ¿Debo dejar las tapas puestas en las botellas? En muchas zonas, sí: vuelve a poner la tapa para que se capture junto con la botella. Las tapas sueltas son demasiado pequeñas para clasificar. Revisa la lista de tu programa.
- ¿Y las bolsas y el film de plástico? No los metas en los contenedores de recogida selectiva: enredan la maquinaria. Lleva el film limpio y seco a puntos de recogida en tiendas o a lugares de recogida designados.
- ¿Cuánto de limpio tiene que estar? Un enjuague rápido y sin restos sólidos. Piensa en “limpio a cuchara”, no impecable. ¿Residuos grasos tipo crema de cacahuete? Raspa, enjuaga por encima y listo.
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